Se acurruca en la cama pensando en sus errores y deja pasar el rato. Luego se da cuenta de que en el fondo no importan y piensa en los tuyos. Ni ayer, ni hoy, ni mañana, ni quería, ni quiere ni querrá ser tu princesa. Todo tiene sus consecuencias y tu… no eres ni mucho menos su príncipe.
Y como siempre, vuelve a cambiar de opinión.
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